las aventuras de chüpetina

Agosto 29, 2006

lA VüeLtA aL cOLe

Archivado en: General — by chupetina @ 10:33 am


hoy estoy de mal humor, y voy a decir a todo el mundo por qué. resulta que yo todavía no me sé muy bien los días de la semana, ni los años, ni los meses. sólo sé que estoy de vacaciones, y que papá y mamá también. y tampoco quería saber más hasta que fuera más mayor y mi profe me lo explicara.

pero resulta que no hace falta que la profe me lo explique, ni preguntarle a mamá, para enterarme de que se me acaban las vacaciones. cada vez que pongo la tele, hay un montón de anuncios que dicen con alegría que hay que volver al cole, y que hay que comprar un montón de cosas. ¡que lo dicen con alegría! claro, porque no son ellos los que tienen que volver al cole, que tienen un morro que se lo pisan.

es que no se dan cuenta de que así no hay quien pueda ver oliver y benji tranquila, que ya te están agobiando. ¡que vuelve el cole! y yo a mi profe la quiero mucho, pero me gustaría más verla en el parque paseando al gato, por ejemplo, sin que me mandara deberes ni nada.

además, te enseñan un montón de ropa de colores, de zapatos, de abrigo y de todo. pero no entiendo no por qué, si yo tengo que llevar un uniforme muy feo que todos los cursos y todos los días es igual de gris, menos cuando se me caen los mocos y me los tengo que limpiar en él y se vuleve un poco verde por la manga. encima es una caca, porque a los niños los tratan mejor. resulta que su uniforme son unos pantalones, y el mío un pichi con una falda tableada. así que tengo que estar con cuidado de que no se me vean las braguitas ni nada, no puedo saltar a la goma porque se me enreda, en invierno tengo frío, aunque mamá se empeñe en ponerme leotardos y, lo peor de lo peor, un niño de mi clase que de mayor quiere ser travesti, me quita el uniforme cuando ya me he vestido con el chandal para ir a gimnasia, y se lo pone él.

el caso es que a papá y a mamá les ha entrado la neura y hemos tenido que ir al centro comercial a comprarlo todo. hemos ido primero a comprarme el uniforme. y, claro, el uniforme es de paño de ese que da un montón de calor. mamá quería que me lo probara y, claro, ahí estaba yo, con un uniforme que, además, era una talla más grande, para que no me quedara pequeño tan rápido. así que parecía un soldado fantasma de la guardia escocesa del príncipe carlos de inglaterra. yo me quería morir. y encima papá, cuando me vio, me empezó a sacar un montón de fotos con el móvil, mientras decía que qué guapa estaba y verás cuando me vieran todos en el cole. muy gracioso. pero si estaba tan guapa, a ver por qué no se compraban uno mamá y él para ir a trabajar.

el alivio fue cuando vi a yanira, una niña de mi clase. a la pobre, su madre le estaba probando unos leotardos rosas con el uniforme y unos lazos a juego con ellos de ágata ruiz de la leoparda. fue la primera vez que me planteé el fundar la asociación protectora de niñ@s contra padres/madres horteras. ella hizo como que no me vio, y yo también, que hasta preferiría ser un nudista de esos, como los de la playa, a que me viera con el traje este de fantasma escocés.

luego fuimos a por los zapatos. papá quería que fuera con zapatillas de deporte, pero mamá dijo que ni hablar, que tenían que ser zapatos azul marino (¡pero quién lleva ya unos zapatos de ese color, si encima parecen negros!). así que me estuvo probando un montón de modelos, hasta que al final me compró unos con un lazo. mamá me preguntó que cuáles me gustaban más, si esos, u otros que eran de charol. yo le dije que a mí me gustaban unos negros con la punta metálica. pero no sé para qué me preguntó mamá, porque al final me acabó comprando los del lazo. y ahora parecía un fantasma escocés aspirante a miss universo. esto se estaba convirtiendo en una pesadilla.

cuando fuimos a comprar la mochila, yo vi una muy chula de south park con una de las muertes de kenny, y fui corriendo a enseñársela a papá y a mamá. pero mamá, cuando la vio, dijo que ni hablar, que me iba a comprar “esa”. y “esa” era una mochila de minnie mouse rosa con lentejuelas en forma de flor. yo me puse a berrear como si me estuvieran matando, papá dijo riéndose que me estaba convirtiendo en una macarra, y mamá dijo que lo que iba a ser era un marimacho. pero dijo que me callara ya, que estaba dando la nota (vaya noticia, jeje). así que al final llegamos a un término medio, y me compraron la mochila de bart simpson.

mamá dijo que el estuche del año pasado me valía, y que los libros ya los comprarían en el barrio. o que, incluso, los podría heredar de amandita, que es una vecina de la urba (por dios, mamá, amandita no, que luego tengo que dejar que me dé besos con esos morros de camello). así que salimos del centro comercial.

yo juré que, de mayor, montaría un colegio donde el primer día, l@s niñ@s estarían obligados a pintar su uniforme con pintura de dedos, y a recortarlo a su gusto. y los profes tendrían que llevar uniforme también y hacer lo mismo. y nos haríamos un uniforme así para cada día de la semana. y no habría que madrugar.

creo que el cole de este país necesita una reforma.

Agosto 21, 2006

mI TíA cHïchA

Archivado en: General — by chupetina @ 12:49 pm


volver a madrid es un rollo, sobre todo después de haber visto la playa, que mola mucho. así que estuve unos días llorando y dándoles la tabarra a papá y a mamá. entre eso y que yo creo que a papá y a mamá se querían quedar solitos, como en sus tiempos jóvenes de novios, mandaron a los abuelos al pueblo y a mí con mi tía chicha (que se llama luisa, pero como de pequeña conseguí quedarme agarrada durante diez minutos a un michelín suyo, todos la empezaron a llamar chicha).

lo bueno es que resulta que mi tía chicha vive en tenerife. así que fui en avión con una azafata muy maja hasta allí (aunque yo creo que le metió algo raro al biberón, porque fui durmiendo sin parar hasta que llegué). en el aeropuerto estaba mi tía chicha esperándome. aunque es bajita, es muy fácil verla aunque haya mucha gente, porque siempre va vestida de forma rara. por ejemplo, cuando fue a recogerme llevaba una camiseta de esas de señora mayor, con un collar con bolas rosas que parecían albóndigas mutantes, unas gafas de sol de cristian dios de los chinos, un pareo fucsia muy largo y unas chanclas de esas doradas con brillantes de esos de “bratz-haz- tus-joyitas”. así que parecía una medusa atómica o algo así.

pero todo eso no importa cuando voy y me abraza, porque está blandita y es como un oso de peluche gigante. además, sus besos no son babosos, como los que me dan los amigos esos de mamá y papá.

la tía chicha es muy maja, porque siempre que voy con ella me da todo lo que quiero, y comemos pizza y espaguetis y pollo. y no comemos espinacas ni bacalao y me compra un montón de helados y bollos. además, íbamos todos los días a la playa, y por la tarde me llevaba a la feria con los castillos hinchables y la noria. así que estas vacaciones molaban más todavía que las de benidorm.

pero lo más genial de todo, fue cuando estaba intentando morderle el pie a otro niño (mi amigo nuevo de la playa). el niño, que era muy rubio y hablaba raro, el pobre, empezó a señalar con el dedo el mar. y entonces pasó como en las pelis de piratas. resulta que había una barca llena de gente muy alta y muy negra, que estaba llegando a la playa. yo no sabía si eran pajes-espía del rey baltasar que pasaban inspección a todos los niños, o eran como los de madrid, que venden pelis y música en el top manta.

yo por si acaso salí corriendo a donde mi tía, que estaba ya un poco del color de los cangrejos, la desperté y la enseñé la barca que ya había varado en la playa. mi tía se puso en pie de un salto y cogió mi bocadillo de mortadela con aceitunas, las patatas fritas sabor berenjena, la botella de agua, las toallas, y me dijo que me fuera con ella. entonces unos hombres y unas mujeres con camisetas blancas y una cruz roja empezaron a ayudar a bajar a los hombres, a una mujer y a un niño de la barca. y también más gente como nosotros se acercaron a ellos. un hombre de los de la barca salió corriendo muy rápido. y los demás, se tiraron a la arena. algunos se quedaron como muertos, y otros estaban como muy cansados.

el caso es que mi tía, cogió y, sin mi permiso, le dio todo el agua a uno, ¡y hasta mi bocadillo de mortadela con aceitunas y las patatas! que yo me quedé sin saber qué hacer mientras el hombre ese se lo bebía y se lo comía todo. yo le pregunté a la tía chicha si conocía a ese señor de algo, y la tía me dijo que me callara y que le pusiera una toalla encima, que se veía que tenía frío. yo no entendía muy bien por qué, si hacía un calor que no veas, pero le hice caso a mi tía, porque nunca le había visto así de rara.

y así estuvimos con el hombre aquel hasta que se lo llevaron los de la camiseta con la cruz roja, junto con los demás. luego mi tía chicha me contó que esa gente eran personas que venían de un país muy lejos en áfrica, y que querían llegar a europa porque en su país todo el mundo pasaba mucho hambre porque no podían trabajar para ganar dinero, como hacen mamá y papá. yo le pregunté a mi tía chicha que, si venían para trabajar aquí y quedarse mucho tiempo, por qué no traían maleta.

y la tía me contestó que porque no tenían nada, así que se vienen con lo puesto. que bastante que han podido llegar a la barca, que muchos se quedan por el camino. entonces se me ocurrió que por qué no venían en un barco normal, que arrivara al puerto, o en avión, que era más rápido. y mi tía me contestó que porque no podían entrar de manera legal, porque no les dejaban. así que pagaban a unos señores que les cobraban incluso más de lo que les costaría un viaje en avión normal, por montar en esa barca supercutre y poder entrar sin que les pidieran el carné ni nada. pero que el viaje era muy largo y pasaban hambre, sed, calor y de todo, y que había que lo menos que se podía hacer era ayudarles cuando llegaran.

así que entendí por qué me había quedado sin bocadillo de mortadela, sin patatas y si agua. es más, había vivido una aventura superguay, como las de los reporteros de guerra. y cuando llegara al colegio, lo primero que iba a hacer con mi banda de bb kings sería requisarles todos los bocadillos a los niños en el recreo, llenar todas las mochilas de agua, coger todos los babis de todos los niños, y llevárselo a la profe, para que organizara una excursión a tenerife y pudiéramos ayudar todos a esas personas que vienen de lejos. la profe, que siempre me está echando la bronca, seguro que se iba a sentir muy orgullosa de mí.

Agosto 17, 2006

mÏ pADre Es mUy MAcHo

Archivado en: General — by chupetina @ 4:58 am


detrás del edificio de quince pisos en el que estaba nuestro apartamento, llegamos a la playa. mamá estaba muy contenta porque teníamos la playa al lado y no había que andar mucho ni coger el coche.

la verdad es que la playa estaba un poco vacía, que no es muy normal, porque la carretera de al lado de la playa estaba llena de coches, y había un montón de hoteles y grúas construyendo más hoteles al lado. así que debía haber mucha gente.

y cuando todos estábamos contentos porque íbamos a tener un gran trozo de playa libre para poner todo lo que habíamos llevado, la abuela pegó un grito, se quitó las gafas y se tapó los ojos con las manos. y, claro, es que la gente de esa playa no llevaba bikini ni bañador, ni nada. estaban como yo pero sin dodotis. el abuelo, como siempre, empezó a refunfuñar, y a decir que ver a las mujeres desnudas hasta era bonito, pero que ver a un montón de maromos con todo eso ahí afuera (ahí afuera, ¡donde está la verdad de expediente x! ¡el abuelo había hecho un descubrimiento y todo el mundo tan normal!) era amoral y que esas eran las cosas tan bonitas que traía la democracia. papá pasó de todo el mundo, tiró el montón de cosas que traía, se quitó el bañador y se fue al agua corriendo. mamá parecía que le había dado un flus y se había quedado petrificada mientras miraba a un tío con rastas y un tatuaje en el culo derecho.

así que yo cogí mi pala, mi rastrillo y mi cubo y me fui a la orilla del mar. el abuelo se puso a dar aire a la abuela mientras mamá iba colocando la sombrilla y el resto del “equipaje”. algo asombroso, porque era capaz de girar la cabeza y seguir mirando al de las rastas aunque estuviera de espaldas colocando las sillas.

yo también miraba a la gente, porque ver más hombres y mujeres desnudos que no eran papá ni mamá era raro. había gente gorda, flaca, fuerte, blanda, y había también hombres y mujeres como la abuela y el abuelo pero desnudos también. y se les veían todas las arrugas y todo caído y sin pelo. me intenté imaginar al abuelo y a la abuela igual, pero no pude, me quedé en los pelos canosos y rizados con la cadena de oro con la cruz en el pecho del abuelo. pero eso no vale, porque es que le estaba viendo ya así con su bañador.

estaba todo tan pacífico, mamá con su rasta, los abuelos sentados viendo el mar e intentando no mirar a la gente desnuda leyendo mucho un panfleto sobre casa manoli que les habían dado, papá bañándose solo en el agua con las olas, las gaviotas por ahí, yo con mi castillo de la arena…

entonces vimos a papá gritar como un poseso e intentar salir corriendo del agua. bueno, más que corriendo, chapoteando como si tuviera que saltar pepinillos gigantes. cuando salió, vimos que tenía toda la entrepierna roja como un tomate. al parecer, le había picado una medusa de las gordas. así que fuimos todos corriendo al puesto del socorrista.

el señor socorrista, cuando vio dónde le había picado la medusa, puso cara de profesional. o sea, que yo creo que se estaba partiendo pero quería disimular para que papá no se enterara. el caso es que el señor socorrista le dijo que se sentara en una silla y que abriera las piernas, papá le dijo que ni hablar, que él no era ninguna puta, y que nadie iba ahora a poner en entredicho su hombría. el socorrista le dijo que, vale, que entonces le estaba haciendo perder el tiempo y que ya se podía ir marchando.

cuando papá oyó eso, se lo debió de pensar dos veces, se sentó en la silla y abrió las piernas. así que el señor socorrista, que era muy amable, se puso los guantes, cogió las pinzas y, de cuclillas entre las piernas de papá, alargó las pinzas para quitar los restos de medusa. papá, en vez de estarse quietecito como dios manda (o eso dice la abuela, que dios manda cosas muy raras a veces), se levantó de un salto y empezó a decir que eso ya era pasarse, que eso era una mariconada en toda regla, y que ningún maricón salido y disfrazado de socorrista le iba a meter mano, que había que ser un poco rarito para trabajar en un sitio en el que hay que vigilar a tíos en bolas, y que pasarían por encima de su cadáver antes de que un tío le metiera mano a alguien tan macho como él, “¿o no, lourdes?, ¿o no soy yo macho?” (le preguntó a mi madre).

mi madre le contestó que se dejara de chorradas, que todo el mundo sabía ya que lo que era realmente es un tonto, que un macho de verdad no dudaría de su condición sexual sólo porque un socorrista intentara curarle la picadura de una medusa. así que eso le debió sentar como una patada en sus partes a mi padre, porque se sentó otra vez en la silla tan rápido como se había levantado.

el señor socorrista le miró, ya con una cara de enfadado por los restos, y le soltó que como se volviera a levantar de la silla, él no le volvía a atender. al final, papá se dejó hacer y el socorrista le curó. aunque papá ciertamente debía ser muy macho porque, aunque no se quejó, a veces le caía alguna lagrimita por la cara.

después estuvimos un rato en la playa y, al volver a casa, papá quedó eximido del “servicio familiar” y no llevó ningún trasto. es que ya parecía un poco payaso andando con las piernas abiertas, y a lo mejor cargando con una silla iba a quedar un poco raro.

eso le pasa por no hacer caso del telediario, que mira que se han tirado todo el verano diciendo que el mediterráneo está lleno de medusas.

Julio 30, 2006

vAmOS a lA pLAya

Archivado en: General — by chupetina @ 7:17 am


como papá y mamá no tenían que trabajar ya, nos fuimos a la playa con los abuelos y con humphrey. y después de un viaje muy largo en coche, llegamos al apartamento. después de deshacer las maletas y descubrir que el abuelo sólo se cambia de calzoncillos una vez a la semana porque sólo se había traído unos, decidimos bajar a la playa.

mamá dijo que la ayudara a meter cosas en la bolsa de playa mientras papá hacía la comida. así que dentro de la bolsa empezamos a meter las toallas de toda la familia, la crema para el sol, los pareos de mamá, las raquetas de playa que le dieron a la abuela en el imserso el año pasado, la pala, el rastrillo y el cubo que me acabará quitando papá, la pelota hinchable que también es pinchable, las gafas de bucear con el tubo y las aletas de mamá, unas revistas del corazón para la abuela (y para el abuelo, que las mira de reojo), el abanico para los sofocos de la abuela, los manguitos para mí… y cerca de la bolsa, para llevarse también, las esterillas para todos, la colchoneta hinchable que nadie se atreve a hinchar, las sillas de los domingos, la sombrilla, los gorros para el sol y la jaula de humphrey, porque el pobre no se iba a quedar solo en casa.

la verdad es que quedaba una torre de cosas un poco grande. pero no fuimos muy conscientes hasta que papá salió de la cocina con el gazpacho que había hecho para que lo probáramos, no vio la maleta playera en medio del salón, se tropezó con la sombrilla, y el gazpacho y él salieron disparados por encima de la colchoneta hinchable.

el abuelo, en vez de preocuparse porque el gazpacho le había caído encima de sus únicos calzoncillos o por los moratones que podía tener papá, empezó a decir que eso en sus tiempos no pasaba, que el gazpacho era sagrado y comida de pobres, y que no se hacían esos derroches de hoy en día. la abuela ni se enteró, y mamá tenía su cara de no saber qué hacer.

yo, que había visto muchos capítulos de los vigilantes de playa, pensé en lo que haría pamela anderson en un caso así. así que me puse las gafas y el tubo de bucear, no fuera que quedará algo de gazpacho por caer, y fui a ver si papá tenía pulso en el cuello. papá, en vez de agradecerme las atenciones por salvar su vida, cogió y se puso de pie de un salto, que casi me tira las gafas de bucear. luego le preguntó a mi madre, con voz gutural de malo de los power rangers, dónde pensaba ir con todo eso.

mamá dijo que se callara y le plantó delante de la cara una lista donde ponía quién iba a llevar cada cosa, para que viera que se podía ir con eso a la playa. cuando papá vio la lista y vio que le tocaba cargar con dos sillas, los pareos de mamá y con humphrey dijo que ni hablar, que no iba a llevar los pareos como si fuera un maricón (dijo esta palabra, y yo la oí, y eso que la abuela le dio una colleja para que se callara porque estaba yo delante, pero llegó tarde) y que lo que le faltaba era ir cargando todas las putas vacaciones (otro collejón de la abuela, que sigue sin reflejos) con un palomo amarillo (pobre humphrey, tanto pedigree para que papá siga sin saber que es un canario de pura cepa). al final, decidieron llevar solo lo que pudiera pasar por la puerta sin ir de lado. y, bueno, a humphrey le tocó quedarse solo en el apartamento, aunque lo dejamos en la terraza, para que hiciera migas con los gorriones del lugar.

aunque yo creo que, cuando sea mayor, me pondré directamente en la playa, sin apartamento ni nada, y así no tendré que llevar todas esas cosas de un lado para otro.

Julio 5, 2006

cOMeR dE eLEgAntEs

Archivado en: General — by chupetina @ 12:59 pm


hoy mamá dijo que hacía huelga y que no iba a cocinar. que estaba harta de estar sudando como un pollo con este calor. papá se ofreció a abanicarle mientras hacía la comida, pero mamá se empezó a reir de una manera rara y le dio una patada en la espinilla. papá le preguntó que si estaba loca, y mamá le contestó que hoy iba a dormir en el sofá como papá no nos invitara a todos a un restaurante a comer.

así que a los cinco minutos papá y yo estábamos listos. mamá tardó 55 minutos más, porque decía que para una vez que íbamos a comer fuera, los vecinos nos tenían que ver elegantes (que yo me quedé pensando si los vecinos saldrían a las dos de la tarde a la calle así, de normal).

fuimos al chic cuisine, que es el resturante fashion de la urba donde nunca sabes lo que comes, pero nos dijeron que teníamos que esperar una hora si no habíamos reservado. así que probamos en el segovia asador, que es menos chic, pero ponen carne, y nos dijeron lo mismo. después llegamos al gianno piazza, que es italiano y ponen pizzas y macarrones deformados, y nos contaron la misma historia. al final, nos vimos yendo al ching-lua, que es el restaurante chino de la esquina.

por suerte, descubrimos otro sitio mejor y al final acabó mamá con su collar de perlas de majorica, papá con su corbata que le apretaba el cuello, y yo con las sandalias que me hacían daño y el vestido con lazos de raso rosa que me apretaba en los sobacos, en casa paco, donde al menos no hay diarreas después del postre como en el chino.

no sé, pero o el camarero tenía la vejiga a punto de reventar mientras pedíamos, o estaba intentando no reirse en nuestra cara. el caso es que cuando ya estábamos comiendo mientras papá y mamá discutían tranquilamente, un niño mayor que yo vino y se me quedó mirando mientras me comía el pollo. yo cogí y le di una patata a ver qué pasaba, aprovechando que papá y mamá estaban discutiendo sobre el color floral del bajo de las cortinas de la ducha pequeña.

el niño cogió y se la comió. así que le di otra, y se la comió también. es más, empezó a comerse mi pollo con lechuga como si tal cosa. entonces yo abrí la boca con lo que estaba masticando, a ver si a él le gustaba también hacer esas guarrerías. y cuando estábamos los dos con el pelo y la ropa sepultados de patatas masticadas, vino una señora.

entonces mis padres dejaron de discutir (ya habían decidido que nos íbamos a duchar sin cortina), miraron a la señora, y luego nos miraron al niño y a mí. mi madre se puso roja como un tomate, y mi padre empezó a pedirle perdón a la señora, que ya se sabe los niños, que yo era un poco especial, y esas cosas que se dicen. la señora vio que mi plato estaba vacío, y les dijo a mis padres que ella me pagaba otro pollo con lechuga, que la culpa era suya, y todas esas cosas que se dicen también.

el caso es que empezó a decir que el niño tenía el síndrome de prader-willy, y que no podía controlar el apetito, y que no sabía que el niño estaba con nosotros, que le estaban buscando. cuando terminó de hablar, el niño ya se había comido el pan de mamá. la señora volvió a decir que lo sentía pero mamá dijo que mejor, que así le ahorraba una chicha más en las pistoleras, y que a ver si a mi padre le pasaba lo mismo. la señora regañó al niño, y el niño se quedó quietecito mirándome mientras yo me comía el resto de mi pollo con lechuga.

y yo me imaginé a mi madre con dos pistolas en bikini y a mi padre corriendo en bañador con el michelín temblando como una gelatina, mientras se disparaban entre ellos a cámara lenta por la playa.

pero un eructo de papá me volvió a la realidad. el niño se rió, yo también pero más bajito (no fuera que mamá se diera cuenta y me dejara sin ordenador) y la señora se despidió muy deprisa, cogió al niño y se fue.

no sé, pero yo no creo que pegara mucho eso de ir con ropa rara que te aprieta con lazos, con casa paco y el eructo de papá. aunque se lo debió de imaginar, porque lo primero que hizo al llegar a casa fue romper su vestido a lo hulk hogan y tirarle el collar de perlas a papá. fue entonces cuando me prometí, que de mayor, siempre llevaría sujetador debajo del vestido.

dedicado a la ASOCIACIÓN MADRILEÑA PARA EL SÍNDROME DE PRADER WILLY: http://www.amspw.org

Junio 10, 2006

vIVa eL DepoRtE SaNo y nATurAl

Archivado en: General — by chupetina @ 2:05 pm


papá y mamá querían hacer deporte. y como aquel día en que intentaron correr al final acabó en catástrofe, decidieron probar con el ciclismo.

así que nos fuimos papá, mamá y yo al decatlón. papá se compró una bici de señor y mamá de señora. la diferencia es que en la bici de señor, la barra entre el manillar y el sillín es recta, y en la de señora está inclinada (ver foto). le pregunté a papá que por qué era así, que yo creía que en realidad era más peligroso para los hombres porque se podían dar en sus partes y, entonces, seguro que también los señores empezaban a oler las nubes como las mujeres. mamá miró a papá a ver qué contestaba, y papá dijo que él no iba a hacer el maricón con una bici de tía por una pregunta tonta. que la bici de señor era sí porque los hombres pesaban más y eso daba más estabilidad a la bici.

a mí no me convenció mucho la respuesta. aunque yo no sabía que se podía hacer el maricón por llevar una bici de mujer. a lo mejor es que de repente la bici te maquilla y te pone voz de pito porque el sillín te aplasta los testículos. el caso es que a mí me compraron una bici de niño con ruedines. y todavía tengo pesadillas en las que sueño que, de repente, me sale un pene y ya no me valen los pantalones del pijama ni tengo el pelo largo.

el día del estreno era hoy, y papá decidió que podíamos ir al retiro. dejamos el coche en moncloa, porque luego por el centro no se puede aparcar, y nos montamos en la bicis. íbamos tan tranquilos esquivando caquitas de perro y taxistas, hasta que, cuando llegamos a la calle de alcalá, vimos a un montón de gente que se había olvidado la ropa en casa, o que tenía mucho calor.

el caso es que mamá, al verlos, se les quedó mirando muy fijamente, con babilla cayendo por la boca (ja, y luego me dicen a mí que me ponga el chupete). papá le dio una colleja, y le dijo que se iba a enterar, que qué tenían esos tíos que no tuviera él. entonces empezó a quitarse la camiseta, los pantalones y todo, y se quedó en el uniforme tan raro de esos ciclistas, o sea, enseñando todas sus cosas menos los pies, que todavía iban con zapatillas.

mamá, cuando reaccionó, le gritó que dejara de hacer el payaso y que si no se vestía inmediatamente que se iba a casa. y papá le contestó que hiciera lo que le diera la gana, pero que el quería hacer ejercicio, y que esa manera era muy natural. así que a mamá y a mí no nos quedó otra que seguirle, no fuera que le pusieran una multa por escándalo público por estar un poco fondón.

nos daba un poco de vergüenza ir detrás de él, porque el culo de papá estaba muy blanco y se le caía por los lados del sillín. pero al menos, por detrás no se le veía la barriguilla colgante. aún así, al principio muy tranquilos, hasta que a los cinco minutos vimos que papá empezó a hacer eses muy raras con la bici. hasta que, de repente, dejó la bici tirada ahí en medio y salió corriendo a un lado de la carretera. mamá paró de golpe y, claro, se le cayeron un montón de tíos y tías desnudos encima que venían detrás. yo sólo veía el culo de uno, moreno y un poco peludo encima de la cabeza de mamá, y el resto de mamá bajo una montaña de bicis y cuerpos desnudos y sudorosos. yo deje la bici también ahí porque, total, a mamá seguro que no le importaba que cayeran más hombres de esos que ella había estado mirando antes.

cuando llegué a donde papá, le vi empapado y con un charco enorme en el suelo. yo había hecho de enfermera en el cole, así que conservé la calma, e hice lo que se debe hacer en estos casos. sin ponerme nerviosa, me quité el pañal que, aunque estaba un poco mojado pero seguro que le servía, y se lo empecé a poner.

papá ni siquiera me dejó que se lo abrochara, me miró, me tiró el pañal y me preguntó que dónde estaba mamá. yo señalé a la montaña de cuerpos al natural. papá guiñó los ojos para ver mejor y, cuando descubrió enseguida el único culo con pantalones (papá siempre me ganaba a lo de “¿dónde está wally?” y eso se nota) se fue muy enfadado para allá. papá, en plan valiente, cogió por las chichas a una persona desnuda para quitársela de encima a mamá. lo malo fue cuando descubrió que tenía bigote; lo dejó caer y se puso a dar vueltas, a ver cómo podría llegar hasta mamá sin tocar ningún cuerpo. al menos, ningún cuerpo con bigote.

al final se decidió por lo más fácil: “¡¡CICLISTAS HIPIPOLLAS DE PACOTILLA, DEJAD DE SOBAR A MI MUJER, A VER SI OS CLAVÁIS EL SILLÍN POR EL CULO Y OS DA MÁS GUSTOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!”

entonces la montaña empezó a convertirse en gente que se iba levantando y que iba saliendo, mientras le pedía disculpas al bestia de mi padre, que había soltado un montón de palabras feas en menos de dos segundos. así que mi padre se fue calmando mientras iba apareciendo el cuerpo vestido de mi madre. hasta que sólo quedaba un ciclista por levantarse. cuando se acercó a mi padre, en vez de disculparse, le dijo “enhorabuena“.

cuando mi padre se dio cuenta de que en realidad el ciclista quería decir que había estado sobando a mi madre y que encima le había gustado, se lanzó hacia el hombre para agarrarle sin importarle que estuviera desnudo. mi madre, que estaba un poco confusa al principio, se levantó, cogió a mi padre de los testículos (eso le pasaba por haberse quitado la ropa y no haber querido ponerse mi pañal), y se lo llevó de allí.

y ahí se acabó el deporte, las bicis y todo. cogimos un taxi para volver hasta el coche. y hala, mi padre meado y magullado, mi madre con la ropa sucia y despeinada, y yo sin mi pañal intentando no mearme en el taxi aguantándome las ganas. y todo para que luego digan que el deporte es sano.

foto cortesía de 20minutos.es

Junio 5, 2006

lA aMeNAza FanTAsmA dE oLOr A pInO

Archivado en: General — by chupetina @ 3:30 am


Pues resulta que tengo un amigo que es fotógrafo de lápiz que se llama mike bonales. y ha cogido, y el otro día mamá le invitó a casa a comer. y después de atiborrarle al cocido ese que le salió salado y a natillas rancias, el pobre pidió perdón porque tenía que ir al baño.

y aunque dijo que la comida le había gustado mucho, cuando la abuela pasó después y volvió al salón, volvía un poco blanca.

después fue papá, y le pasó lo mismo.

después el abuelo y mamá. y yo, claro, que soy muy curiosa, fui al baño a ver lo que pasaba.

y es que nuestro amigo fotógrafo de lápiz mike bonales, además de ambientarnos el baño, no había conseguido borrar el picasso de la taza del váter. vamos, que es que la escobilla, que era la que realmente tenía que estar blanca en vez de mi familia, estaba marrón, la pobre.

nuestro amigo mike bonales creo que se olía algo, además de lo que salía del baño. así que se volvió a levantar, pidió perdón otra vez, pidió unos guantes y un estropajo viejo y se metió al baño. lo siguiente que oímos fue el correr de mucho agua.

después volvió a aparecer con el pelo mojado, la camiseta empapada y la cara con gotitas de sudor.

como nadie nos atrevíamos a volver al baño, el abuelo cogió a humphrey, el canario de la abuela, abrió la puerta del baño rápidamente y lo soltó dentro. después de esperar un montón de tiempo, abrimos al pobre humphrey.

y salió volando tan campante.

así que la amenaza fantasma del olor a pino quedó vencida ¡por fin! gracias a supermike bonales.

pero claro, le hemos dicho a mamá que la próxima vez que haga mal la comida, comemos en el telepisa o, por lo menos, no invitamos a nadie con el estómago delicado.

gracias mike :) por tu “foto de lápiz” :)

Mayo 21, 2006

lAs cAnCIonEs dE Mi mP3

Archivado en: General — by chupetina @ 12:04 pm


jopé, yo que soy pequeña pues he decidido aprender de los mayores de cultura musical.

y aunque sea el año de mozart, es que yo no oigo en los 40 ni en nada ninguna canción suya. y busco por internet las letras de mozart, y tampoco las encuentro. así que he decidido buscar por otro lado. aunque sí que he visto fotos de mozart en guguel, y no entiendo muy bien porque siempre iba vestido de drag queen y encima cantaba.

entonces me encuentro a los de amo a laura. que yo no entiendo muy bien de qué va eso, si los cuatro aman a laura a la vez y se casarán todos con ella, las niñas del video incluidas, porque yo no sabía que la poligamia era legal por aquí por madrid. pero me viene muy bien, porque hay varios niños de mi clase que me gustan, y así no tengo que elegir a ninguno. me caso con todos a la vez y ya está. aunque no entiendo muy bien qué cosa hay que esperar hasta el matrimonio.

también encuentro al koala, con lo de opá, yo viacé un corrá. que habla de un chaval que es ya un poco viejo y gordo y calvo, que debió ser bacala en su juventud, y que ahora se arrepiente y quiere hacer un corral, que en andaluz se dice corrá. pero quiere que su papá le deje, porque claro, es que todavía no se ha ido de casa porque todo está muy caro, y por eso quiere hacer un corral.

aunque no sé cómo piensa vivir con las gallinas, los chivillos y la yegua con los potrillos en un corral. yo creo que eso es un poco marrano, porque puede que mientras duermes, te cague la yegua encima cuando estés roncando con la boca abierta, o te claves sin darte cuenta por el culillo un cuerno de los chivillos esos cuando vayas a darte la vuelta durmiendo. pero allá el hombre raro este.

y luego encima cogen y ganan eurovisión los lordi, que cantan como si estuvieran potando la comida que les puso su madre de hace 3 semanas y van vestidos de zombis que han comprado la ropa en un basurero industrial, porque están mal de dinero los pobres, y así ahorran, porque, claro, en el país de los zombis todavía no han llegado las tiendas de los chinos, que son más baratas. y también son muy simpáticos porque no necesitan maquillaje porque son muy feos y se meten con las niñas tontas de mi clase que van de pijas. porque yo aunque tenga pisci en el chalet no soy pija ni o sea de esas, ¿eh?

yo creo que todo esto debe de ser música de esa buena y para entendidos, porque lo ve mucha gente y se lo baja mucha gente más. así que la he metido en mi mp3. voy a llevárselo a la profe para que la escuche y la ponga en clase de música. que yo creo que estas canciones molan más que las de miliki o las de los lunis, que siempre hablan de lo mismo, y no son para entendidos y cultos.

Mayo 14, 2006

eL BoRricO dE Mi aBuELo

Archivado en: General — by chupetina @ 12:53 pm


resulta que el otro día el abuelo se arrancó por coplillas y empezó a cantar una canción que iba de un minero que no tenía miedo de nada, y que le gustaba mucho ser minero.

le pregunté al abuelo que quién cantaba esa canción tan rara pero tan bonita. y me dijo que un señor que se llamaba antonio molina pero que ya había muerto. que ya no quedaban cantantes ni artistas como él, ni hacían canciones como esa, que valieran la pena, que ahora todas las canciones hablan de amor entre chicos y chicas.

yo le pregunté si era música creative common, pero el abuelo me dijo que no, que ese tipo de música moderna del chunda-chunda no se cantaba antes.

así que yo me puse con el emule y le di para que se bajara el disco de antonio molina y la canción del minero. que luego resulta que hablaba también de presidiarios y emigrantes.

luego se lo puse al abuelo, porque sabía que le iba a hacer ilusión. y nada más ponerlo en la minicadena, el abuelo vino “corriendo” (es que con una tripa del tamaño de un barril de cerveza no sé si se puede decir así) y me dijo que de dónde había sacado esas canciones, que dónde las había comprado.

yo le contesté al abuelo que me lo había bajado con el burrito. “¿Qué?” me dijo el abuelo, y me lo hizo repetir tres veces, hasta que a la tercera se lo dije bien alto y al lado del sonotone: “¡QUE ME LO HE BAJADO CON EL BURRO, ABUELOOOOOOO!”

el abuelo me mandó que dejara de mentir, que estaba muy feo a mi edad, que cómo iba a traerlo con un burro, que no era tonto porque se hubiera criado en un pueblo, y que para empezar no había visto un burro en madrid desde que había llegado (¿seguro, abuelo?), y que para terminar en este piso tan chico no cabía ningún burro.

yo estaba buscando mi chupete porque se me estaba cayendo la baba de lo flipada que me estaba quedando. pero abuelo, ¿cómo no vas a ver un burro en madrid, si hay muchos? y encima cuando le dije que había uno en cada ordenador, me pidió que no le tomara por tonto, que aunque él no entendía de ordenadores ni de esas tecnologías modernas, sabía perfectamente que los ordenadores todavía no hacían burros.

y yo que los burros de los ordenadores servían para bajarse cosas, como libros, videos, músicas, pelis… y el abuelo que los burros de toda la vida servían para subir más que para bajar muchas arrobas de patatas, “acarriar” basura y subir encima de ellos, que para cuestas arriba quiero yo el burro, que las cuestas abajo yo me las subo (es que el abuelo siempre dice canciones sin cantarlas, de vez en cuando, como frustrado por no poder ser ricky martin).

abuelo, que no te enteras, que hay algunos archivos del burro que pesan mucho también, pero que las arrobas son para el correo electrónico. y que si quieres subir algo al burro también puedes, para compartirlo con la gente. y el abuelo que el cartero no llevaba las arrobas de patatas a ningún correo, y que cómo va a compartir por la cara lo que te ha costado sangre, sudor y lágrimas, que parecía mentira que fuera tan pequeña y tan comunista y roja. pero el que se estaba poniendo rojo era el abuelo. yo lo único que hacía era desgastar el chupete y pensar si sería apropiado llorar o no.

¡y de repente, coge y el que se pone a llorar es el abuelo! que yo no sabía que hacer, porque no se había dado cuenta y se le había caído la dentadura al suelo, y se le estaba cayendo el piercing (un moquillo de esos transparentes que te cuelgan de la nariz en los momentos emocionalmente difíciles).

entonces llegaron papá y mamá (la abuela estaba en misa) y se encontraron con el abuelo quitándose el chupete que yo le había puesto en la boca a ver si así se callaba, como me hacían a mí, a mí de pie sosteniendo la dentadura del abuelo, y sonando a toda pastilla el “soy mineroooo y templé mi corazón con pico y barreeenaaaaa“.

yo no sabía que el abuelo era muy moderno y entendía de burros, pero tampoco sabía por qué decía cosas tan raras.

ahora el abuelo no quiere ni oir hablar de antonio molina. pero le pongo al koala, que habla del que va a hacer un corral, y de oficios, como en las canciones del antonio molina, como el de capaor, trampero, cabrero u obrero de la construcción, y parece que se consuela porque le recuerda a sus tiempos jóvenes. y es que esto del abuelo debe ser la distancia generacional esa de la que hablan.

Mayo 3, 2006

lA pRImeRa cOMunIóN

Archivado en: General — by chupetina @ 3:52 pm


resulta que mi prima carlota iba a hacer la primera comunión este domingo. así que el domingo por la mañana cogimos los abuelos, mis padres y yo, nos montamos en el coche, y nos fuimos para la iglesia.

la abuela estaba muy contenta, porque era la primera de sus nietas que iba a hacer la comunión, y eso le recordaba a sus tiempos. pero yo iba con la mosca detrás de la oreja, porque yo había oído que para hacer la comunión, había que ser católico y portarse bien. y la última vez que vi a mi prima, seguía hecha una mula francis y ni ganas que tenía de reformarse. de hecho eso es lo que piensa mi muñeca barbi, que todavía echa de menos su cabeza, porque sigo sin encontrarla después de que mi prima se la arrancara con los dientes.

el caso es que llegamos a la iglesia y había un montón de gente que iba disfrazada como nosotros, que parecíamos todos un huerto de repollos recién plantados. todos estaban riendo y hablando, hasta que sonó una música y, de repente, la gente se puso muy seria, como si se les hubiera muerto el geranio.

y justo después de que empezara la musiquita, yo pegué un grito y me abracé a mi madre, porque no podía creer lo que estaba viendo; resulta que estaban avanzando por el pasillo que había entre los bancos, una legión de marineros-tenientes con fantasmas a su lado… ¡una procesión de muertos y todo el mundo tan normal!

hasta que papá y mamá me vieron y se empezaron a reir sin piedad. el abuelo me dijo que me dejara de chorradas y que buscara a mi prima, a ver si la veía. y la abuela me dijo que esos fantasmas eran las niñas, que se vestían de blanco como símbolo de la pureza (que yo pensé que vaya cosa lo de la pureza, porque yo creía que la gente se duchaba todos los días, como hago yo). además, fijándome bien, parecían novias, y a mí eso de comprometerse tan jóvenes me asustaba un poco.

los niños, seguía contándome la abuela, iban de marinero o de almirante, pero eso no me supo explicar muy bien el porqué. aunque yo creo que puede ser porque así no tienen que vestirse de novios o porque así ganarán “la mar” de dinero y de trabajo cuando sean mayores.

el caso es que eso de la misa de comunión es algo un poco raro. porque las niñas se miraban y se tocaban todo el rato los vestidos, que se les levantaban para arriba con el can-can, los niños no hacían nada más que pellizcarse entre ellos, y el cura parecía que a veces hablaba con nosotros, pero nadie le contestaba. además, no paraba de decir cosas raras sobre espíritus y panes y vinos, como si a las doce de la mañana fuera ya hora de comer. también había señores con una cámara de fotos y de video gigantes, que no paraban de ponerse en medio, como si no supieran que la carne de burro no se transparenta, como dice mi abuelo.

cuando por fin se terminó todo el cimborrio de misas y fotos, tuvimos que ir a un restaurante muy lujoso y grande, con camareros que me trataban como si yo fuera una mayor, y que nos ponían mucha comida rara. con lo ricos que están la sopa y el cocido con morcilla y chorizo que hace la abuela. el caso es que a mí, una especie de cangrejo largo que me pusieron en el plato me hizo mucha gracia, así que aprovechando que el tío de la cámara de video pasaba por allí, lo cogí y empecé a hacer como que el cangrejo ese era el presentador de la comunión.

los mayores se reían de lo que yo hacía (menos papá y mamá, que me ponían caras), hasta que se me escapó el cangrejo, que estaba resbaladizo por una especie de salsa que llevaba, y fue a parar al vestido de mi prima, que andaba por allí hablando con la gente. mi prima se puso a gritar como una posesa y tiró al pobre cangrejo al suelo. yo fui a cogerlo rápido pero el gordo de mi tío (el padre de mi prima) lo pisó y se cayó.

mi tío se levantó, me miró como se mira a un piojo venenoso, y dijo que no pasaba nada. mamá me pegó un azote, yo berreé un poco y todos tan contentos.

todos tan contentos porque había llegado el momento de los regalos, que yo no sabía que en la comunión se hacen regalos, así que yo creo que cuando sea más mayor también la haré. a mi prima le empezaron a dar cosas, que parecía que aquello nunca iba a acabar, que si pendientes, pulseras, un ipod, una minicadena, un pórtatil, un móvil, un juego… yo estaba alucinando, porque eso era mil veces mejor que los reyes magos. debía ser la compensación por obligar a mi prima a hacer el paripé con el vestido ese y aguantar el rollo del cura.

pero lo peor fue cuando mamá me dijo que le diera yo el regalo de parte de nuestra familia. cuando mi prima lo abrió y descubrí que le habíamos dado la psp, me puse roja como un tomate y empecé a llorar como una madalena y a gritar como como la pantoja en el mercado. yo toda la vida pidiéndosela a mis padres, y cogen y se la regalan a la becerra de mi prima.

eso ya era el colmo, encima de que yo también tenía que aguantar un vestidito cursi y unos zapatos nuevos que me hacían daño, cogen mis padres y me traicionan.

después, a la vuelta, tuvo que conducir mi madre, porque mi padre estaba rojo y no paraba de decir chorradas y de cantar. es más, tuvimos que parar a mitad de camino para que vomitaran él y la abuela, que llevaba todo el camino diciendo que qué bueno el licorcillo. yo me había quitado los zapatos y había destrozado los calcetines, para alegía de mi madre. y mi abuelo había aprovechado para fumarse el puro que le dieron sin remordimiento de conciencia ninguno.

desde luego yo ya lo tengo muy claro. cuando sea mayor, no sólo voy a hacer la primera comunión, sino que haré también la segunda, la tercera y hasta la décima si hace falta. lo que no sé es por qué la gente no repite… ¿o las bodas son la repetición de la jugada pero cuando los niños se hacen mayores?

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