las aventuras de chüpetina

Febrero 22, 2006

eL pOLlo cON rEpOLlo

Archivado en: General — by chupetina @ 2:06 am



el domingo mamá iba a hacer comida especial para celebrar el cumple del abuelo. así que mamá decidió hacer pollo con repollo, que a todos nos gusta mucho.

primero comimos sopa de marisco, que yo me dejé un poco porque no me gusta mucho, y luego mamá sacó el pollo con repollo. tardamos un poco en empezar porque todos nos quedamos mirando cómo el abuelo se sacaba la dentadura y se la volvía a poner porque se le había quedado atrapado un trozo de bigote de gamba o algo así.

cuando la abuela le terminó de regañar por eso, empezamos el principio de intentar comer. mientras, pusimos la tele. pero resulta que empezó a salir por el telediario lo de la gripe aviar. entonces a la abuela le entró de repente un ataque que te cagas de tos, que me salpicó todo el pollo con repollo a mí, que estaba a su lado. me daban un poco ganas de vomitar, pero me aguanté por respeto a mi abuela, que es una señora mayor, y le di unos golpes en la espalda a ver si se la pasaba.

pero la abuela, en vez de agradecérmelo y pedirme perdón por haberme condimentado el pollo con repollo sin permiso, cogió y se le puso a gritar a mamá que nos quería matar a todos, que qué era eso de arriesgar nuestras vidas, que era una asesina. papá y mamá estaban un poco flipados, y el abuelo sólo le soltó un “ernestina, qué coño te pasa ahora”. la abuela le dijo que no le parecía bien que con los patos muriéndose por la rioja, que comiéramos pollo con repollo. y cogió y tiró el pollo al suelo.

yo, cuando oí eso, me pusé a llorar de emoción, pensando en lo solidaria y activista que era la abuela, que no comía pollo porque le daban pena los patos que se morían en la rioja, y lo tiraba al suelo en plan protesta de greenpeace.

mamá le dijo que era una exagerada, y que no le parecía bien que tirara la comida habiendo tantos niños que se mueren de hambre. que qué modos eran esos y que si estaba loca. que si no se ha muerto después de vivir entre la mierda de oveja y de gallina de su pueblo, no se iba a morir ahora. además, que entonces tendría que matar a humphrey, que es el canario de la abuela. la abuela cogió y se fue al sofá diciendo que le iba a dar un soponcio, y que no le extrañaba que la hija fuera así, con esa madre tan faltona (que yo no creo que falte al trabajo, así que no sé por qué lo decía).

después de lo de la abuela, a papá se le hinchó la vena del cuello, se puso super rojo y dijo que nadie se mete con su pueblo y que la abuela tenía razón, y tiró también su pollo, pero se lo tiró al plato de mamá, para no manchar. el abuelo dijo que mamá tenía más razón, y que eso de la gripe aviar eran gilipolleces de los americanos para asustarnos, y que la mierda es mierda en el pueblo o aquí, hijo (lo de hijo iba por mi padre), y que eran otros tiempos. mamá se cabreó y dijo que aquí no hay mierda, y que hiciera el favor de volverse a meter la dentadura en la boca porque se le había salido con la emoción y no se le entendía nada y lo estaba babeando todo más que la abuela.

total, que al final cogimos todo el pollo con repollo que no habíamos tocado, mamá lo puso en una fuente, y se lo llevó a los vecinos diciéndoles que le había sobrado, a ver si lo querían aunque fuera para el perro (porque claro, nadie a dicho que la gripe se vaya a ir a los perros, al parecer a la gripe le molaría más irse de turismo dentro de las personas). los vecinos nos dijeron que gracias, que ellos pensaban ir a un restaurante el domingo, pero que así ya se lo solucionábamos (pero yo creo que fue porque el repollo camufló las babas del abuelo y no se veían, porque si no, no sé yo si hubiera colado).

así que al final acabamos comiendo pizza del telepissa. lo cuál no sé yo si es mejor o peor que el pollo. después de notar que la carne no sabe a carne, el queso no sabe a queso, y mascar pequeñas cosas duras, hubiera preferido el pollo con repollo. al menos, así sé de dónde vienen las babas y los tropezones.

Febrero 14, 2006

eL dÍA dE saN vaLeNtíN

Archivado en: General — by chupetina @ 2:29 pm


pues resulta que, aunque suene un poco cochino, papá y mamá se quieren mucho todavía y por eso se dan picos de vez en cuando.

y por eso este año han decidido celebrar el día de san valentín para romper un poco la monotonía. bueno, en realidad lo ha decidido mamá, porque papá dice que es una fiesta consumista, y que qué más da, si le puede hacer regalos cualquier otro día del año.

pero mamá le ha dicho que sólo se acuerda de que la quiere cuando necesita que le metan el bajo de los pantalones, y que para regalos, parece que sólo existen los cumpleaños. y que además llevan mucho tiempo en secano. que yo esto no lo entiendo muy bien, porque hace poco que ha llovido, y el abuelo riega las plantas del jardín para que no se sequen.

el caso es que papá, que odia lo de comprar y, sobre todo, lo de gastarse dinero porque es un poco rata, ha puesto una condición, que los regalos sean artesanales, que nada de comprar en tiendas. a mamá le ha gustado mucho la idea, y ha dicho que mejor, que así hay que currárselo más y que lo mejor de todo era que iba a estar personalizado.

así que durante el mes de enero y de febrero, mamá se leyó un montón de libros de ideas de esos que venden en el natura, y se miró en internet un montón de páginas sobre manualidades. yo la veía un poco rara, porque de repente se ponía a revolver en la basura en la calle, como los mendigos, o en casa se ponía histérica cuando cogías un papel o la botella para tirarla a la basura.

claro que por mí mejor, porque así podía guarrear la casa sin miedo a que me regañara. yo estaba feliz, aunque nuestra casa estaba empezando a parecer un poco el país de los cerdos. pero es que ya ni la abuela se atrevía a limpiar por miedo a las broncas de mamá.

entonces por fin llegó hoy, el catorce de febrero, que se supone que es el día de san valentín, el día de los enamorados, y como es día de trabajar (porque, claro, no todos se enamoran), papá y mamá esperaron a la cena para darse los regalos.

y mamá empezó otra vez a estresarse, y a cocinar cosas raras de esas asquerosas, que comemos una vez al año, y hacer una tarta guay de postre, y a poner velitas por todos lados. además, me mandó a la cama, así, con todo el morro, sin haberme leído el cuento de por las noches, y a los abuelos también, aunque ellos son mayores que ella y en teoría no los puede mandar como a mí.

pero yo me levanté sin hacer ruido, y les espié por la rendija de la puerta, para ver qué pasaba. la cena fue un poco rollo y casi me duermo, si no fuera porque mientras estuve intentando oir qué decían. sólo sé que las caras que ponía papá eran un poco raras cada vez que comía la cosa esa. incluso creo que dijo algo así como “ven, bonito, ven, bis, bis, bis”, como llamando al gato. y eso que no tenemos. a lo mejor quería llamar al gato de Belén, la vecina de en frente de nosotros.

y ya cuando terminaron el primer plato (que puag, qué asco, porque se pegaron un montón de morreos como en las pelis americanas), mamá se preparó para sacar su regalo. y así, con mucha ilusión, se lo dio. papá lo abrió y después de darle vueltas, le dijo a mamá que muchas gracias, que se notaba que lo había hecho ella, y que lo pondría en la mesa de su trabajo. mamá le dijo que qué significaba que “se notaba que lo había hecho ella”, que le había costado un montón terminarlo y que le habían costado muy caros los materiales. que era la primera vez en su vida que había hecho una máscara y que incluso había ido a un taller de una semana para que la enseñaran. y que nunca había hecho una cosa de manualidades, sin contar con las del cole (que yo no sabía que mamá había sido pequeña alguna vez y que había ido al cole, así que supongo que hará muchos años de eso). también le dijo a papá que, ya que los carnavales estaban cerca, que esperaba que la estrenara en ellos.

papá puso una cara así, como de valor, y dijo que sí, cariño, que se la pondría en carnaval, que era muy bonita, de verdad. aunque yo creo que como mucho se la pondría en el baño después de ducharse, que es cuando hace payasadas, porque alguna vez le he pillado. y le dio un beso a mamá muy fuerte y le miró así, seductoramente, como el hombre en la peli esa de casablanca que le da por ver al abuelo todos los viernes.

entonces mamá le dijo que qué había hecho papá para ella. y papá le dijo que metiera la mano debajo de su camisa. y mamá le tocó la barriga y el pecho, pero sacó la mano vacía. mamá le dijo a papá que no encontraba nada. papá le dijo que mirara bien, y que metiera el dedo en el ombligo. mamá dijo que le dolía la cabeza y que ya sabía por dónde iba, pero que ella creía que iba a aguantar al menos hasta el postre.

papá le dijo que no fuera tonta, que lo hiciera, que se estaba confundiendo. y al final, mamá lo hizo, y sacó una pelusa del tamaño de una pelota de tenis. y le dijo a papá que a ver si se duchaba. papá le dijo que ese era su regalo, que llevaba sin ducharse desde ayer por la noche para que la pelusa creciera. y que la había hecho él artesanalmente y de modo especial para mamá, que papá recordaba que a ella, de novios, le gustaban esas cosas tan raras. papá le dijo que si no era bonito recordar así los viejos tiempos.

total, que mamá se puso a llorar como una magdalena, mientras papá la intentaba consolar como podía. hasta que al final le dijo que anda, tonta, vamos a fumar. y fumaron el cigarro ese gordo que huele como a hierba del campo, y se metieron en su habitación.

yo me fui a la mía, pero no pude dormir mucho, porque la cama de mis padres, que debe de estar un poco vieja, no paraba de hacer ruido. así que no pegué ojo en casi toda la noche. papá y mamá debían de haber dormido muy bien porque, además de no tener ojeras al día siguiente por la mañana, mamá le hizo zumo de naranja a papá, y papá le hizo tostadas a mamá.

así que no sé cómo lo hacen. debe ser el angelito de san valentín, que hace magia y arregla las cosas. yo, por si acaso, he decidido que de mayor no voy a celebrar san valentín, y menos con regalos hechos a mano y artesanales.

Febrero 10, 2006

mI ProFe sE PoNE raRa

Archivado en: General — by chupetina @ 4:52 pm


los viernes me gustan mucho, porque además de que al día siguiente ya no hay cole, hacemos plástica, que es hacer cosas de manualidades, pringarnos de pintura, pegamento y lo que queramos, sin derecho a que nos regañen. y además, no tenemos que hacer fichas ni aprender más canciones tontas, que son peores a veces que las de los teletubbies.

este viernes había que hacer un collage. collage significa que coger un montón de cosas que no valgan y que te encuentres por ahí tiradas (pañuelos, piedras, chuches pisoteadas), las juntas, y intentas hacer un cuadro de algo.

a mí me mola mi familia, así que le pregunté a la profe que si podía hacerla, y me dijo que le parecía una buena idea. me tiró un montón de tiempo hacerlo, porque el pegamento de barra no va bien para las piedrecitas, ni las gomas del pelo sucias, pero sí para el papel que había tirado por el cuarto de baño, que tenía unas manchas muy chulis. luego le puse detalles propios originales, como un moco superredondo que conseguí hacer, que nunca me había salido antes tan bien. cuando terminé lo miré de lejos, y me pareció que ya le gustaría a gaudí haber podido hacer algo así. entonces me fui corriendo a enseñárselo a la profe, no sea que algún niño me quitara la idea y se copiara, porque son unos copiotas en mi clase.

la verdad es que la profe no fue muy objetiva, que a veces yo creo que tiene el síntoma ese del maestro que se siente aventajado por el alumno. estuvo así como mucho tiempo guiñando los ojos y haciendo muecas mientras miraba mi collage. y cuando le pareció bien, me dijo que qué era eso verde que estaba entre el pelo que le cogí a katia, y la miga de pan masticada. yo le dije que era una secreción nasal perfectamente redondeada (que es lo que dice papá cuando mamá le pega un grito por meterse el dedo en la nariz) y la profesora se puso un poco blanca, y me dijo que era una cochina, y que le explicara qué había en el collage, porque no entendía nada. y estaba ya como poniéndose un poco nerviosa.

entonces yo le dije tranquilamente que lo del moco era un ojo de la cara de papá, que como tiene los ojos verdes, pues era mejor que pintarlos. la profe se quedó mirando el dibujo fijamente. como la vi interesada, pues yo le seguí contando. mamá era la del mechón de pelo de katia, que como siempre dice que la tomamos el pelo (que es mentira, que a mí no me gusta comer pelo) pues se lo puse a ella, luego le pinté con pintura de dedos unas mechas rosas, para que fuera moderna.

luego dibujé al abuelo, que le puse una nariz con lo que sobra de los lápices cuando les sacas punta, así que parecía cyrano de bergerac, pero es que el abuelo tiene una pedazo de nariz que no veas. y luego le pinté cosas negras, que son los pelitos de la nariz, que se le ven un poco. al lado dibujé a la abuela, que le hice unos dientes superchulos con los trozos de dodotis de los más pequeños que encontré por ahí.

yo flipaba, porque veía que la profe estaba ahí, alucinada, sin hacer nada la tía. así que le dibujé la guinda final, que había hecho una barba con la miga de pan masticada (que estaba muy rica, y no veas lo que me costó no comérmela y luego secarla de las babas). y es que ese era Dios, que como mi abuela dice que está siempre con ella, pues le he dibujado al lado. de túnica le puse el papel que me encontré en el baño y, bueno, que como yo creo que el Dios es el mismo para todos (o eso dice la abuela), al lado le había pegado una cruz, una media luna y una estrella de david, todo con papel charol. la mar de majo todo.

entonces la profe llevó la mirada esa rara que tenía desde mi collage a mi cara. y vi que su cara ahora podría ser también un bonito collage, porque no se podía saber muy bien qué era lo que sentía. además que no hablaba.

y no sé si es que tuvo una parálisis en la lengua o qué, el caso es que empezó a mover la boca muy deprisa sin decir nada. luego me cogió de la oreja (hala, ahí, como los antiguos, como si se pudiera maltratar así a una niña de cuatro años de hoy en día), y me llevó por todo el colegio enganchada y con la cabeza torcida hasta el despacho de la directora. luego le enseñó el dibujo-collage haciendo muchos aspavientos y moviendo mucho la boca pero, claro, la pobre no se debía de dar cuenta de que no le salía la voz.

el caso es que yo salí con mi collage tan contenta porque la directora me mandó a clase otra vez. pero el lunes, cuando volvimos al cole, no entró la profe, sino avelino, el profe suplente, que nos dijo que la profe estaba muy malita, y que no iba a poder venir esta semana.

pobre profe, espero que no se emocionara demasiado con mi sensibilidad artística para el collage, porque le voy a hacer otro como regalo, para que se mejore.

Febrero 5, 2006

uN DÍa eN El ceNtRo CoMErcIAl

Archivado en: General — by chupetina @ 3:27 am


el sábado es el día del centro comercial, mola porque me compran chuches, como pizza y veo una peli. pero no mola porque mamá se está parando todo el rato en los escaparates, papá de mal humor y parándose en las tiendas de ordenadores, y no hay columpios.

mamá se había puesto muy guapa, con un montón de joyas, que parecía un poco árbol de navidad, y los zapatos de punta y tacón que luego le hacen juanete. papá se había puesto unos vaqueros con un jersey (o una chompa, que mola más) y una camiseta. mamá prefería que llevará una camisa decente, en vez de la “camiseta gualtrapa esa”. pero papá a veces se vuelve más sordo que la abuela.

mamá me quería poner el vestido rosa con los leotardos rojos y los zapatos que se me salen. no me dejaba ir con pantalones porque, según ella, ya iba siendo hora de que fuera una niña como dios manda. yo no sabía que dios mandaba cómo tenían que ir vestidas las niñas de cuatro años cuando van a los centros comerciales. pero yo creo que mamá a veces se inventa las cosas que dice dios porque la interesa.

ir al centro de madrid desde la urba, no es muy divertido, porque siempre hay mucho atasco. pero lo guay es que puedes hacerles caras y cosas feas a los de los otros coches, y no pasa nada. a veces incluso se ríen, los muy tontos. luego el chollo se acaba cuando llegas al centro comercial y nos metemos en el garage. papá se cabrea porque no encuentra nunca sitio, y porque mamá siempre está encontrando sitios que no valen para nada, y porque yo, de tanta vuelta, a veces me da por echar todo lo que lleve en la tripa. y eso no le gusta a papá, que a veces yo creo que quiere a su coche más que a mí.

primero fuimos al telepizzeria, pedimos las pizzas y tardaron un montón en ponerlas, que hubiera salido más rápido que las hubiéramos pedido por teléfono y que nos las llevaran al ascensor del centro comercial. fue muy divertido porque yo me fui con unos niños que estaban de cumple, y nos pusimos a correr por todos lados, y a hacer concurso de gritos, y a tirarnos servilletas y trozos de pepperoni. papá y mamá querían irse, pero yo me hacía la sorda, como hace papá. se me manchó el vestido y se me perdió un zapato, porque se me salían y me los quité para poder correr a gusto. lo malo es que se me pegó un trozo de pizza de maíz con piña en el pie.

mamá me agarró del brazo en una de esas que iba corriendo, me limpió el pie, me puso los zapatos (a saber dónde los había encontrado, porque estaban mojados y no sé de qué) y me pegó un par de azotes. así que me enfadé con ella y le agarré de la mano a papá. eso sí, le dije a mamá que de mayor yo iba a tener un trauma por su culpa, por pegarme, y que ya podía ir ahorrando para pagarme el psicólogo. luego me escondí detrás de las piernas de papá y seguimos andando.

fuimos a comprar las entradas del cine y me asusté un poco porque había mucha gente esperando. estuvimos un buen rato de pie, y eso que todavía faltaba media hora para que empezara la peli. a mí se me cansaban ya las piernas, tenía los zapatos empapados de algo pegajoso, y restos de maíz que me hacían daño. así que empecé a llorar otra vez. pero mamá, que estaba cabreada porque no había podido mirar tiendas, me pegó otro azote, y me puse a llorar más fuerte. entonces la gente de la cola empezó a mirarnos, y yo seguí llorando muy fuerte, porque me sentía muy cansada y muy indignada por el azote. y mamá me dio otro y me dijo que si no me callaba, me quedaba si cine. me dio igual, porque no era cuestión de parar a estas alturas de la película, y lloré más fuerte todavía. entonces una señora que estaba detrás de nosotros le dijo a mamá que por qué me pegaba, que así me estaba educando en la violencia y que si no sabía nada de los derechos de los niños. yo, por si acaso seguí llorando. mamá se volvió y le contestó que ella qué sabría, y que no iba a aceptar consejos de una señora cuyo hijo estaba tan a gusto ahora pegándole patadas al vigilante de seguridad.

entonces otro chico joven que había por allí se metió con un “es usted una bestia, señora” y mamá le miró y le dijo que no se metiera, que bastante tenía ya con una cría. un abuelo dijo que no le extrañaba que los niños salieran delicuentes, si de pequeños no hacen otra cosa que pegarlos sin ton ni son, y le levantó el bastón a mamá. yo ya lloraba un poco más bajito, porque veía que esto se estaba poniendo raro. una señora así, como alternativilla, le dijo a mi madre que deberían hacerle un test mental a la gente antes de permitirles tener hijos, y mi madre la llamó nazi de mierda y casi se pegan.

en esas estábamos, cuando el vigilante de seguridad llegó, vió, y venció, porque nos cogió y nos llevó a otra taquilla más escondida. le dijo a mi madre, mientras se frotaba la espinilla con la mano, que estaban consintiendo demasiado a los niños de hoy en día, nos regaló las entradas porque conocía a la taquillera, y se fue a calmar a la gente de la cola, que seguía discutiendo y hablando sobre la educación infantil actual.

después, en la peli, papá le metía codazos en el hígado a mamá para que no se durmiera, yo comía palomitas, y sorbía cola-loca, que es lo que suele pasar cada vez que vamos a ver una peli. luego salimos del cine esquivando las palomitas y vasos extra-gigantes de bebida que había por el suelo y los asientos, y nos fuimos a casa. mamá no me dio las gracias ni nada por la peli que habíamos conseguido ver gratis gracias a mí.

encontramos a los abuelos tan tranquilos viendo la tele. pues no saben lo que se han perdido en el centro comercial, que nos salieron hasta las entradas del cine gratis y todo. para que luego digan que todo es consumismo.

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