las aventuras de chüpetina

Marzo 25, 2006

pApeAnDo loS CArdeNaLes

Archivado en: General — by chupetina @ 3:30 am


mamá tiene prohibido hablar en casa de fútbol, política o religión. dice que cada uno haga su vida y allá películas.

pero hoy la abuela se ha levantado pronto, como siempre, para ir a rezar el rosario a la parroquia. y lo primero que ha hecho al volver a casa, además de traernos las porras y los churros calentitos de todos los sábados, es ir despertándonos a todos. bueno, menos al abuelo, que también se levanta pronto para fumarse el primer cigarro a escondidas.

papá ha salido de la habitación como una bala, y le ha preguntado a la abuela que qué pasa, que si hay que llamar a los bomberos y que todo el mundo arriba. luego se ha vuelto a la habitación para gritarle lo mismo a mamá.

mamá lo primero que le contestó fue: “ponte los calzoncillos, y déjame dormir”. es verdad, papá había salido con el pingajillo colgando alegremente y no se había dado cuenta. luego fue a por mí, junto con la abuela. los dos gritando y yo con mucho sueño, y llorando más alto que ellos, para que pararan de dar voces.

al final mamá se levantó porque, claro, con esa escandalera cualquiera dormía, y dijo que nos fuéramos todos al salón para ver qué pasaba. aunque, claro, quedaba el abuelo. después de llamarle un par de veces oimos un “¡auuu!” que realmente era el abuelo, que se había quemado con el cigarro por apagarlo con prisa.

la abuela dijo que era muy importante, que hoy se le daba el anillo cardenalicio a cañizares, y que incluso los socialistas estaban ahí para verlo. mamá se puso a recitar la lista de tacos que conocía por haberla despertado por eso (que yo creía que se le iba a caer la lengua si seguía diciendo todas esas cosas, tomé nota para mi banda de bb power), papá se puso a dar un discurso sobre por qué no iba a volver a votar a los socialistas y por qué eso era inmoral, la abuela se puso a rezar el rosario otra vez, y el abuelo dijo que con franco eran otros tiempos.

y yo me quedé sin saber si con la gente importante musulmana harían algo así los señores y señoras gordos y gordas del gobierno; si los judíos importantes y gordos no querían nada con jesús, por qué ahora los importantes de los países sí quieren algo con el señor papa; si un futbolista como cañizares se puede hacer cura de repente, y si el anillo cardenalicio se llama así porque le hace cardenales en el dedo.

foto cortesía de 20minutos.es

Marzo 21, 2006

bOIcoT a LoS oPResOrEs

Archivado en: General — by chupetina @ 10:21 am


entonces llegó la hora de comer en la guarde. yo, después de mi experiencia con los parquímetros, decidí formar una banda en mi clase de latin queens. se lo dije a varias niñas, y la idea triunfó. incluso entre los niños, que también se querían apuntar. les dije que no, que ellos tenían que montar su propia banda, sólo de chicos.

y, bueno, se pusieron a llorar y a decirle a la profe que yo les había pegado (y esta vez era mentira, de verdad). para que se callaran les tuve que decir que vale, que esta vez haría una excepción y les dejé entrar en la banda. pero ya no podíamos llamarnos latin queens, ni tampoco latin kings, porque éramos niños y niñas mezclados. así que después de pensar mucho los nombres y votar un montón de veces porque todavía no sabemos contar y es muy difícil saber cuál es la mayoría, salió un nombre: “bb power” que significa “el poder de los bebés”. en inglés, que mola más. la traducción la hizo una de las niñas porque sus padres son ingleses.

nuestro objetivo iban a ser las injusticias de los mayores en la guarde y, aunque no teníamos un plan muy definido, teníamos claro que lo importante para conseguir las cosas era armar bronca. yo les conté como ejemplo lo que hicimos con papá y lo que pasa en parís, que es un país lejano.

como iba diciendo, llegó la hora de comer. seguro que como todos los martes, nos iban a poner sopa aguada y medio congelada de primero. pero esta vez, jejeje (risa malévola), les esperaba una sorpresita. cuando empezamos a ver las cazuelas no-humeantes entrar por la puerta, hice la señal pactada que se fue pasando a cada miembro de la banda, y empezamos a decir: “¡sopa fría pa tu tía!”, “¡no más sopa boba!”, “¡profesores opresores!” golpeando la cuchara y el tenedor contra la mesa. bueno, más o menos, porque algunos niños de mi clase todavía no hablan muy bien, y les salía algo así como “¡fopa fía pa tu tía!”, “¡no ma fopa boba!”, “¡pofefores opefores!”. y ya cuando los pequeños se unieron con el pan en la boca (se lo empiezan a comer nada más sentarse), creo que se debía de entender algo así “¡so-pa-tí-a!”, “¡no-boba!”, “¡po-fe-so-re!” con las migas saltando desde su boca a todo bicho viviente. pero daba igual, éramos muchas voces clamando por una comida en condiciones.

el caso es que los profes empezaron a decir que nos calláramos y a amenazarnos con no dejarnos salir a jugar al patio. esto es algo muy grave que nos silenció de momento. el opresor profesor usaba su poder de déspota.

cuando ya estaba la sopa servida, empecé a comer. la primera cucharada no se notaba mucho que estaba fría, pero a la segunda yo ya no aguantaba más. así que llame a una profesora opresora (a la mía no, por si acaso), y cuando estuvo cerca, le eché en la cara toda la sopa que me había guardado en la boca. Al instante todos los demás miembros “bb power” más los pequeños que se habían acoplado, empezaron a escupir la sopa a diestro y siniestro. incluso a nosotros mismos, pero daba igual porque llevábamos el babi. además dicen que la sopa es buena para el pelo también.

pero se volvió a hacer un silencio sepulcral cuando uno de los afectados del chorro sopero fue la persona recién entrada por la puerta, la directora. la directora, después de estar en silencio mientras se limpiaba la sopa con una servilleta, soltó un “¿qué pasa aquí?” con un fideo en el flequillo y otro en la oreja. los profesores, ensopados y con la cara roja, dijeron que estábamos amotinados. la directora debía de estar un poco tapia por la sopa, así que volvió a preguntar “¿qué pasa aquí?”.

yo, muy digna, me levanté y le dije a la directora: “sopa fría, pa ti, tía.” y al segundo ya estábamos todos otra vez montando la gorda. esta vez los platos volaron, el pan, todo. a mí me cogieron entre dos profesores opresores y me llevaron al despacho de la directora. allí me echaron una bronca muy gorda y me tuvieron de pie toda la tarde hasta que vinieron mis padres a buscarme. estuvieron mucho tiempo hablando con la directora mientras yo me limpiaba los fideos con las sillas del despacho de la dire.

al llegar a casa, mis padres me castigaron muy serios sin salir de mi habitación nada más que para hacer pis (porque si no les manchaba la alfombra, claro). pero yo podía oir afuera a mis padres hablando y soltando risotadas.

qué desgraciada es la vida del activista.

Marzo 13, 2006

lA viSIta A lA fAmILia

Archivado en: General — by chupetina @ 1:50 am


el otro día por la tarde fuimos a ver a los tíos, que viven en el barrio del pilar, así que nos montamos en el coche y nos fuimos para allá los abuelos, papá, mamá y yo (en orden de edad).

después de tragarnos un atasco que no veas, con el abuelo intentando escupir por la ventana, la abuela diciendo que se mareaba, papá mentando a los familiares de los conductores de al lado, mamá intentándose pintar las uñas mientras, y yo haciéndome pis con urgencia, llegamos a la casa de los tíos. y lo único fácil fue aparcar.

papá aparcó y nos fuimos los cinco a buscar el cacharrito ese para echar monedas y poner el papelito.

después de caminar un montón de tiempo porque el supositorio azul estaba lejos, y otro montón de tiempo porque teníamos que seguir el ritmo de mamá con sus nuevos tacones kilométricos, llegamos, papá metió las moneditas, y sacó el papelito, después de pegarle un grito a la máquina porque sólo valía para una hora. había que volver al coche a dejar el papelito, así que mamá decidió que ella iba yendo con los abuelos a casa de los tíos, mientras yo me quedaba con papá.

pero mientras volvíamos al coche papá y yo, nos tuvimos que parar porque yo me estaba haciendo pis. así que, me puse entre dos coches de cuclillas, y empecé a soltar toda la locacola que había bebido antes. que no veas que riada que salió, que luego iba bajando por la calle ensuciando las ruedas de todos los coches y a mí eso me daba un poco de vergüenza.

cuando yo vi el coche, fui corriendo para llegar antes que papá, cogí del parabrisas algo que parecía el ticket del supermercado y se lo llevé corriendo otra vez a papá. papá, en vez de reirse por lo tontos que eran los del supermercado, que se habían confundido, se puso rojo y a dar saltos ahí, en medio de la calle, mientras decía que no había derecho, que una multa mientras buscaba el dichoso papelito no era justa, ah cabrones. total, que puso el papelito que habíamos ido a buscar, y tiró el que yo le había llevado a la basura.

después nos fuimos a casa de los tíos. y cuando ya hacía tiempo que habían pasado los besuqueos, la merienda, y los plastas de mis primos se habían ido con sus amigos, papá se puso nervioso y dijo que tenía que volver al coche, que ya había pasado una hora. así que me fui con él otra vez, a buscar el supositorio azul. lo encontramos porque ya nos lo sabíamos, papá sacó otro papelito, y lo fue a poner en el coche, donde se encontró otro ticket de esos de supermercado que no le hacían gracia.

esta vez paá sólo se puso rojo y no saltó, pero volvimos más rápido todavía a casa de los tíos. un poco antes de que pasara otra hora, papá pidió prestados a los tíos un par de cuchillos, un poco de pegamento y un martillo, y les dijo que se los devolvería en la próxima visita. después de despedirnos de los tíos, volvimos corriendo al coche, sobre todo papá y yo, que mamá iba con los tacones-grúa, el abuelo tosiendo y la abuela con la artritis que parecía que iba pisando hormigas.

cuando estuvimos todos allí, papá me dio el pegamento y me dijo que lo echara por donde las moneditas, papá se quedó con el martillo, y a mamá y al abuelo les dio un par de cuchillos. a la abuela le dio su móvil para que fuera grabando todo. así que papá se puso a destrozar el panel solar del supositorio azul, yo eché pegamento por todas partes, y mamá y el abuelo empezarón a rayar las pantallitas y las instrucciones.

era mi primer acto vandálico. y yo creo que papá no era muy consciente de que eso podría provocar mi entrada en una banda de latin queens cuando fuera mayor. lo malo es que me lo pasé bien. eso sí, el pobre supositorio azul quedó hecho una pena.

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