
papá y mamá querían hacer deporte. y como aquel día en que intentaron correr al final acabó en catástrofe, decidieron probar con el ciclismo.
así que nos fuimos papá, mamá y yo al decatlón. papá se compró una bici de señor y mamá de señora. la diferencia es que en la bici de señor, la barra entre el manillar y el sillín es recta, y en la de señora está inclinada (ver foto). le pregunté a papá que por qué era así, que yo creía que en realidad era más peligroso para los hombres porque se podían dar en sus partes y, entonces, seguro que también los señores empezaban a oler las nubes como las mujeres. mamá miró a papá a ver qué contestaba, y papá dijo que él no iba a hacer el maricón con una bici de tía por una pregunta tonta. que la bici de señor era sí porque los hombres pesaban más y eso daba más estabilidad a la bici.
a mí no me convenció mucho la respuesta. aunque yo no sabía que se podía hacer el maricón por llevar una bici de mujer. a lo mejor es que de repente la bici te maquilla y te pone voz de pito porque el sillín te aplasta los testículos. el caso es que a mí me compraron una bici de niño con ruedines. y todavía tengo pesadillas en las que sueño que, de repente, me sale un pene y ya no me valen los pantalones del pijama ni tengo el pelo largo.
el día del estreno era hoy, y papá decidió que podíamos ir al retiro. dejamos el coche en moncloa, porque luego por el centro no se puede aparcar, y nos montamos en la bicis. íbamos tan tranquilos esquivando caquitas de perro y taxistas, hasta que, cuando llegamos a la calle de alcalá, vimos a un montón de gente que se había olvidado la ropa en casa, o que tenía mucho calor.
el caso es que mamá, al verlos, se les quedó mirando muy fijamente, con babilla cayendo por la boca (ja, y luego me dicen a mí que me ponga el chupete). papá le dio una colleja, y le dijo que se iba a enterar, que qué tenían esos tíos que no tuviera él. entonces empezó a quitarse la camiseta, los pantalones y todo, y se quedó en el uniforme tan raro de esos ciclistas, o sea, enseñando todas sus cosas menos los pies, que todavía iban con zapatillas.
mamá, cuando reaccionó, le gritó que dejara de hacer el payaso y que si no se vestía inmediatamente que se iba a casa. y papá le contestó que hiciera lo que le diera la gana, pero que el quería hacer ejercicio, y que esa manera era muy natural. así que a mamá y a mí no nos quedó otra que seguirle, no fuera que le pusieran una multa por escándalo público por estar un poco fondón.
nos daba un poco de vergüenza ir detrás de él, porque el culo de papá estaba muy blanco y se le caía por los lados del sillín. pero al menos, por detrás no se le veía la barriguilla colgante. aún así, al principio muy tranquilos, hasta que a los cinco minutos vimos que papá empezó a hacer eses muy raras con la bici. hasta que, de repente, dejó la bici tirada ahí en medio y salió corriendo a un lado de la carretera. mamá paró de golpe y, claro, se le cayeron un montón de tíos y tías desnudos encima que venían detrás. yo sólo veía el culo de uno, moreno y un poco peludo encima de la cabeza de mamá, y el resto de mamá bajo una montaña de bicis y cuerpos desnudos y sudorosos. yo deje la bici también ahí porque, total, a mamá seguro que no le importaba que cayeran más hombres de esos que ella había estado mirando antes.
cuando llegué a donde papá, le vi empapado y con un charco enorme en el suelo. yo había hecho de enfermera en el cole, así que conservé la calma, e hice lo que se debe hacer en estos casos. sin ponerme nerviosa, me quité el pañal que, aunque estaba un poco mojado pero seguro que le servía, y se lo empecé a poner.
papá ni siquiera me dejó que se lo abrochara, me miró, me tiró el pañal y me preguntó que dónde estaba mamá. yo señalé a la montaña de cuerpos al natural. papá guiñó los ojos para ver mejor y, cuando descubrió enseguida el único culo con pantalones (papá siempre me ganaba a lo de “¿dónde está wally?” y eso se nota) se fue muy enfadado para allá. papá, en plan valiente, cogió por las chichas a una persona desnuda para quitársela de encima a mamá. lo malo fue cuando descubrió que tenía bigote; lo dejó caer y se puso a dar vueltas, a ver cómo podría llegar hasta mamá sin tocar ningún cuerpo. al menos, ningún cuerpo con bigote.
al final se decidió por lo más fácil: “¡¡CICLISTAS HIPIPOLLAS DE PACOTILLA, DEJAD DE SOBAR A MI MUJER, A VER SI OS CLAVÁIS EL SILLÍN POR EL CULO Y OS DA MÁS GUSTOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!”
entonces la montaña empezó a convertirse en gente que se iba levantando y que iba saliendo, mientras le pedía disculpas al bestia de mi padre, que había soltado un montón de palabras feas en menos de dos segundos. así que mi padre se fue calmando mientras iba apareciendo el cuerpo vestido de mi madre. hasta que sólo quedaba un ciclista por levantarse. cuando se acercó a mi padre, en vez de disculparse, le dijo “enhorabuena“.
cuando mi padre se dio cuenta de que en realidad el ciclista quería decir que había estado sobando a mi madre y que encima le había gustado, se lanzó hacia el hombre para agarrarle sin importarle que estuviera desnudo. mi madre, que estaba un poco confusa al principio, se levantó, cogió a mi padre de los testículos (eso le pasaba por haberse quitado la ropa y no haber querido ponerse mi pañal), y se lo llevó de allí.
y ahí se acabó el deporte, las bicis y todo. cogimos un taxi para volver hasta el coche. y hala, mi padre meado y magullado, mi madre con la ropa sucia y despeinada, y yo sin mi pañal intentando no mearme en el taxi aguantándome las ganas. y todo para que luego digan que el deporte es sano.
foto cortesía de 20minutos.es
