
hoy mamá dijo que hacía huelga y que no iba a cocinar. que estaba harta de estar sudando como un pollo con este calor. papá se ofreció a abanicarle mientras hacía la comida, pero mamá se empezó a reir de una manera rara y le dio una patada en la espinilla. papá le preguntó que si estaba loca, y mamá le contestó que hoy iba a dormir en el sofá como papá no nos invitara a todos a un restaurante a comer.
así que a los cinco minutos papá y yo estábamos listos. mamá tardó 55 minutos más, porque decía que para una vez que íbamos a comer fuera, los vecinos nos tenían que ver elegantes (que yo me quedé pensando si los vecinos saldrían a las dos de la tarde a la calle así, de normal).
fuimos al chic cuisine, que es el resturante fashion de la urba donde nunca sabes lo que comes, pero nos dijeron que teníamos que esperar una hora si no habíamos reservado. así que probamos en el segovia asador, que es menos chic, pero ponen carne, y nos dijeron lo mismo. después llegamos al gianno piazza, que es italiano y ponen pizzas y macarrones deformados, y nos contaron la misma historia. al final, nos vimos yendo al ching-lua, que es el restaurante chino de la esquina.
por suerte, descubrimos otro sitio mejor y al final acabó mamá con su collar de perlas de majorica, papá con su corbata que le apretaba el cuello, y yo con las sandalias que me hacían daño y el vestido con lazos de raso rosa que me apretaba en los sobacos, en casa paco, donde al menos no hay diarreas después del postre como en el chino.
no sé, pero o el camarero tenía la vejiga a punto de reventar mientras pedíamos, o estaba intentando no reirse en nuestra cara. el caso es que cuando ya estábamos comiendo mientras papá y mamá discutían tranquilamente, un niño mayor que yo vino y se me quedó mirando mientras me comía el pollo. yo cogí y le di una patata a ver qué pasaba, aprovechando que papá y mamá estaban discutiendo sobre el color floral del bajo de las cortinas de la ducha pequeña.
el niño cogió y se la comió. así que le di otra, y se la comió también. es más, empezó a comerse mi pollo con lechuga como si tal cosa. entonces yo abrí la boca con lo que estaba masticando, a ver si a él le gustaba también hacer esas guarrerías. y cuando estábamos los dos con el pelo y la ropa sepultados de patatas masticadas, vino una señora.
entonces mis padres dejaron de discutir (ya habían decidido que nos íbamos a duchar sin cortina), miraron a la señora, y luego nos miraron al niño y a mí. mi madre se puso roja como un tomate, y mi padre empezó a pedirle perdón a la señora, que ya se sabe los niños, que yo era un poco especial, y esas cosas que se dicen. la señora vio que mi plato estaba vacío, y les dijo a mis padres que ella me pagaba otro pollo con lechuga, que la culpa era suya, y todas esas cosas que se dicen también.
el caso es que empezó a decir que el niño tenía el síndrome de prader-willy, y que no podía controlar el apetito, y que no sabía que el niño estaba con nosotros, que le estaban buscando. cuando terminó de hablar, el niño ya se había comido el pan de mamá. la señora volvió a decir que lo sentía pero mamá dijo que mejor, que así le ahorraba una chicha más en las pistoleras, y que a ver si a mi padre le pasaba lo mismo. la señora regañó al niño, y el niño se quedó quietecito mirándome mientras yo me comía el resto de mi pollo con lechuga.
y yo me imaginé a mi madre con dos pistolas en bikini y a mi padre corriendo en bañador con el michelín temblando como una gelatina, mientras se disparaban entre ellos a cámara lenta por la playa.
pero un eructo de papá me volvió a la realidad. el niño se rió, yo también pero más bajito (no fuera que mamá se diera cuenta y me dejara sin ordenador) y la señora se despidió muy deprisa, cogió al niño y se fue.
no sé, pero yo no creo que pegara mucho eso de ir con ropa rara que te aprieta con lazos, con casa paco y el eructo de papá. aunque se lo debió de imaginar, porque lo primero que hizo al llegar a casa fue romper su vestido a lo hulk hogan y tirarle el collar de perlas a papá. fue entonces cuando me prometí, que de mayor, siempre llevaría sujetador debajo del vestido.
dedicado a la ASOCIACIÓN MADRILEÑA PARA EL SÍNDROME DE PRADER WILLY: http://www.amspw.org
Nunca te acostarás sin saber una cosa más… Lo desconocía por completo.
comentario por telemarkado — Julio 10, 2006 @ 1:05 pm
Desconocía por completo la existencia de este síndrome. Gracias por la información!
comentario por Mr. X — Julio 11, 2006 @ 12:08 am
la verdad es que tampoco le hago justicia ni doy mucha información sobre ello.
pero vamos, ahí dejo el enlace para quien quiera cultivarse.
comentario por chüpetina — Julio 11, 2006 @ 1:26 am
Hablar del SPW en situaciones cotidianas es más justicia de la que cabria esperar.
Gracias!! chüpetina, seguro que más de uno se cultiva..
comentario por Fernando — Julio 11, 2006 @ 2:42 am
Chüpetinaaa! Que nos tenias abandonadosss!jeje!
Vaya, no sabía nada acerca del Síndrome de Prader Willy. Muchas gracias guapa! porque como dicen en el comentario anterior, yo soy una de esas a las que has cultivado con este post!
Besitos guapa!
comentario por Martha — Julio 11, 2006 @ 3:41 am
Mira que tratar ese tema con tanta frivolidad y tan indocumentada…….de verdad, no entiendo cómo permiten blogs de este tipo. Para decir mentiras y chorradas ya tenemos a los políticos.
comentario por Anonymous — Julio 13, 2006 @ 2:36 am
Hola. Me ha encantado tu forma de llamar la atención sobre una enfermedad tan desconocida (entre otras cosas), siempre con tu toque. Un saludo,
comentario por viveydv — Julio 13, 2006 @ 4:29 am
por cierto, frivolidad? a ver si voy a tener que contarlo en plan plañidera!! (voy ensayando por si las moscas)
comentario por chüpetina — Julio 13, 2006 @ 5:17 am
Hombre, querido anónimo, cuanto tiempo sin regarnos con alguna de tus perlitas de sabiduría, ya _CASI_ te echabamos de menos, pero no te hagas ilusiones, trolls como tú solo hacen que blogs como este merezcan más la pena.
CAPULLO.–>
comentario por Nil — Julio 13, 2006 @ 3:01 pm